Nunca me abandones

28 marzo, 2011

Ficha de la película: (informacion obtenida de Filmaffinity.com)

TÍTULO ORIGINAL Never Let Me Go
AÑO
2010
DURACIÓN
103 min.
PAÍS
DIRECTOR Mark Romanek
GUIÓN Alex Garland (Novela: Kazuo Ishiguro)
MÚSICA Rachel Portman
FOTOGRAFÍA Adam Kimmel
REPARTO Carey Mulligan, Andrew Garfield, Keira Knightley, Charlotte Rampling, Sally Hawkins, Izzy Meikle-Small, Charlie Rowe, Ella Purnell, Nathalie Richard, Andrea Riseborough, Domhnall Gleeson, Oliver Parsons
PRODUCTORA Fox Searchlight Pictures / DNA Films / Film4
PREMIOS 2010: Independent Spirit Awards: Nominada a la Mejor fotografía
SINOPSIS Adaptación de una novela de Kazuo Ishiguro, autor de “Lo que queda del día”, también llevada al cine. Kathy, Tommy y Ruth pasan su infancia en Hailsham, un internado inglés, aparentemente idílico, donde descubren un tenebroso e inquietante secreto sobre su futuro. Cuando abandonan el colegio y se aproximan al destino que les aguarda, el amor, los celos y la traición amenazan con separarlos. (FILMAFFINITY)

Crítica:

Me pasó algo muy curioso cuando el otro día fuí al cine a ver esta película. Al entrar en la sala, un señor trajeado, todo buenas maneras y simpatía, nos pidió amablemente que dejáramos nuestro corazón en una mesa adjunta. Ante una petición tan poco usual uno no puedo más que extrañarse, y esa sensación se agudiza cuando ves que en la mesa de marras lo que hay son pequeñas tenazas de un hierro que se te antoja frío como el infierno. Aun así, no puedes resistirte y, casi sin rechistar, dejas tu corazón palpitante a merced de ese extraño y sus tenazas de hierro. Y a partir de ahí, estás perdido.

Te sientas en las mullidas butacas y empiezas a perderte en los mundos de un futuro pasado que se te antoja desagradablemente cotidiano. Todo es lo que ves y a la par hay algo esquivo que se te escapa y que te van descubriendo a medida que el metraje avanza. Y si consigues despegar un momento la mirada de la pantalla, de las bellas imágenes de prados ingleses y la inocente alegría de unos niños que, aun sabiendo lo que ocurre, no son capaces de entenderlo (a pesar de los esfuerzos de alguna que otra alma caritativa que intenta enfrentarlos a la desgarradora verdad que se esconde detrás de sus vidas). Si consigues evadirte un momento de la música que te va sedando, sumiéndote en un estado de calma inquieta. Si prestas atención a la mesa donde dejaste tu víscera a la entrada, veras que el amable caballero, ahora ataviado con un delantal blanco sobre su impoluto traje negro, ha comenzado su tarea y, con la misma sonrisa con la que te recibió, no deja de pellizcar los corazones con sus tenazas, salpicando ligeramente de sangre a su alrededor. De momento, solo consigue inquietarte, aun no duele demasiado y, al fin y al cabo, la sangre siempre ha sido en exceso escandalosa.

Cambio de escena, la niñez deja paso a sentimientos algo más complejos pero aun hay cabida para la inocencia y la falta de compresión. Los conflictos afloran, internos, externos. Y siempre se mantienen velados, contenidos por el mar, por los paseos al atardecer lluvioso de la campiña inglesa, por lágrimas derramadas sin un solo sollozo. Lagrimas que caen por su propio peso, lagrimas de comprensión, de una comprensión calma que poco a poco va haciendo que tú, que estás sentado ahí, también entiendas mucho de lo que está ocurriendo. Y hace que te rebullas incomodo en la butaca, que mires de soslayo (ya no te atreves a mirar abiertamente) al señor del traje y el delantal, bastante rojo ahora, y te encojas de dolor ante la masa sanguinolenta que empieza a ser aquel órgano que, tan solo una hora antes, dejaste sobre la mesa.

Llega el tercer acto y ya están todas las cartas sobre la mesa. Sentado en la sala te vas deslizando poco a poco, lentamente, sin aspavientos, por el abismo que arrastra a los protagonistas y que, después de 103 minutos, te das cuenta de que es tan negro como se vaticinaba desde el comienzo.

Te levantas maltrecho y casi sin voz. No miras más a la mesa, y cuando pasas al lado del amable señor del traje (ya sin delantal) te devuelve tu corazón con una sonrisa, la misma que ha mantenido todo el tiempo. Sorprendentemente está integro, esperabas una carnicería pero no es así. Lo devuelves a su lugar y, solo entonces, te atreves a mirar de nuevo: ni rastro de las tenazas ni de su terrible actividad. Aliviado suspiras y notas como el color va volviendo a las mejillas y la voz hace amagos de aparecer en tu garganta. Y entonces hablas, y hablas porque has de hacerlo, porque si te quedaras callado más de uno pensaría que estás loco, que algo se ha fundido en tu cabeza. Y lo más inquietante, es que no dejarían de tener razón. Porque en el fondo, algo se ha metido dentro de ti, y ha cambiado, ligeramente, la forma que tienes de ver ciertos aspectos del mundo que te rodea. Afortunadamente, el olvido es algo que siempre está a nuestro servicio y que, a buen seguro, usaremos para enterrar lo que acabamos de ver. Aparcarlo en un rincón de la memoria y dejarlo envejecer entre telarañas.

Si podéis, no lo hagáis. Si podéis ved esta película cada cierto tiempo. Si podéis, aguantad el dolor y reavivad la sensación que os dejó inicialmente. Pero claro está, solo si podéis. Yo estoy seguro que no seré capaz, pero siempre intentare acordarme del peso y la elocuencia de las lágrimas.

Reseñas literarias #1 Declara, de Tim Powers

27 mayo, 2010

Ficha del libro:

Titulo Original: Declare

Autor: Tim Powers

Publicado en España por: Ed. Gigamesh

Fecha de publicación: 2000 (2003 en España)

Notas: recibió el World Fantasy Award de Novela en 2001


¡Primera reseña literaria y no tengo ni idea de como afrontarla!

Pasado este primer momento de pánico e histeria, creo que voy a empezar hablando un poco del autor. Tim Powers es, como podéis ver en el enlace que os he puesto, un autor americano (nacido en Buffalo en 1952) pero, curiosamente, muchas de sus novelas están ambientadas, de alguna u otra forma en Gran Bretaña. O bien intervienen personajes británicos. Es algo que me resulta curioso.

Otro de los detalles “particulares” de Tim Powers es que, en general, en todas sus novelas aparece algún personaje histórico integrado en la historia. Nunca como protagonista pero si como secundarios de lujo, es el caso de: Lord Byron, John Keats, Samuel Taylor Coleridge, Kim Philby, etc… Es algo que enriquece mucho la lectura de sus novelas y que hace que historias con un trasfondo de ciencia ficción, cobren mucha mas solidez y se vean revestidas de un “manto de realidad” muy interesante.

En cuanto al libro que nos ocupa, Declara, es una clásica novela de espionaje revestida de un manto sobrenatural  muy exótico. Transcurre en dos periodos distintos de tiempo: el presente en la novela (1963, pleno apogeo de la Guerra Fría) y diferentes puntos en el pasado. Así mismo, abarca diversas localizaciones: Oriente Medio, Reino Unido y Armenia (República Socialista Soviética por aquel entonces) para el presente y la Inglaterra bombardeada, el París ocupado y el caos del Berlín liberado para los diferentes puntos en el pasado. Con estos datos, podéis haceros una idea de la complejidad de la historia que va desenmarañando el libro a lo largo de sus páginas.

Como es habitual en el autor, comienza con un prólogo que, a priori, poco o nada tiene que ver con los primeros capítulos y que cobra sentido a medida que profundizamos en la historia. Es de desarrollo lento, los personajes se presentan ante ti poco a poco, el argumento gira entre los diferentes tiempos que ya mencione, dando detalles cada vez mas esclarecedores del factor sobrenatural que lo rodea todo. Va avanzando la trama con una tensión casi inapreciable pero de crecimiento constante, no es un libro con momentos emocionalmente intensos. No tiene altos y bajos, es un “in crescendo”  hasta que alcanza la cima (viene al pelo esto) y luego va desinflándose con el mismo ritmo pausado. Puede parecer que estamos ante un libro difícil de leer, en cierto modo es verdad, no tanto difícil sino denso. En mi caso le dedique dos lecturas, en la primera me hice una idea general de la historia, que atrae y engancha, tanto que tuve que leerlo una segunda vez: ahí ya empiezas a fijarte en los detalles y entonces es cuando comprendes que estás ante un libro impresionante.

No quiero desvelar nada del libro pero no puedo evitar deciros esto: animaros a conocer la magia que envuelve al monte Ararat y el desfiladero de Ahora, unos nombres que, os aseguro, encontraran un recóndito hueco en vuestra mente y, de manera recurrente, os recordaran que alguna vez leisteis esta maravilla.

Un saludo y buenas noches.

De vuelta a la Ñ

28 abril, 2010

Buenas de nuevo a todos!

No me considero patriota y mucho menos nacionalista, pero siempre es agradable volver al país de uno y más si este tiene una seña de identidad tan castiza como esta nuestra letra particular.  Pero, dado que no tengo ni idea de lingüística y que el objetivo de este mensaje es haceros un breve resumen de mi viaje por Italia, voy a dejar la disertación sobre tan castiza letra para otras personas más duchas en la materia.

En cuanto al viaje en si, lo dividiré en un par de bloques, a saber: Pasta (Roma) y Helado (Palermo). Supongo que al final os quedara mas o menos claro el porque de estos dos títulos. No me  mas y paso directo a la acción.

PASTA

Recordáis que dije que Roma era una ciudad para andarla, ¿verdad? Pues sin ir mas lejos eso fue lo que hicimos, andar y andar y… ah si, andar!  Todos, o casi todos, los días, un buen plato de pasta por cortesía de nuestro anfitrión y posteriormente entre 5 y 7 horas de andar intenso por las calles de Roma. Así estuvimos los 3 primeros días, el 4º caímos muertos.

En esas 72 intensas horas vimos todo lo que uno puede ver de Roma sin pagar un duro: Coliseo, Foros, catedrales de Roma (4 en total, aunque nos falto una por ver y una de ellas es del Vaticano, no estrictamente Roma), fuentes y plazas y, por encima de todo (y esto es un guiño particular a mis abnegados compañeros de viaje) el Vittoriano!

Comer en Roma no es barato, es mas, ni siquiera es bueno. Las dos o tres veces que cenamos fuera en sitios recomendados en foros o en las guías de viaje fueron un desastre (aunque en uno de las trattorias nos “invitaron” amablemente a una botella de vino después del postre). Mención especial requieren los helados, buenos y no tan buenos, pero siempre interesantes y, en general, mas baratos que por aquí (a pesar de que eran caros, como ya entenderéis al terminar de leerme), Pero, sobre todas las cosas me gustaría destacar el tiramisú de Pompi (sí, ese es el curioso nombre del templo del tiramisú en Roma), en 3 modalidades: clásico, de plátano y de frutas rojas. Los dos últimos meras curiosidades, pero el clásico… no tengo palabras para describir semejante momento, no os vayáis de Roma sin probarlo. Yo, como tiré una nueva moneda a la Fontana (como buen “guiri”), volveré a comerme un tiramisú allí, seguro!

Después del descanso que supuso nuestro 4º día y con la incorporación de un nuevo miembro al grupo (que nos haría de anfitrión en tierras sicilianas) nos dispusimos a revisitar toda Roma, si, de nuevo caminatas interminables, pero esta vez en gran compañía (grazie mile por los ratitos pasados, chicas) y con mas tranquilidad. De este modo nos fuimos empapando poco a poco de la ciudad, hicimos nuestra la Fontana de Trevi, disfrutamos con el interminable ascenso a la cúpula de San Pedro del Vaticano, nos fundimos con los escalones de la Piazza de Spagna (pese a la vergüenza ajena que nos producían nuestros propios compatriotas: “alcohol, alcohol, hemos venido a emborracharnos…” eran algunos de los cánticos entonados en la plaza) e incluso vivimos una divertida noche de botellón en Roma, recordando viejos tiempos en San Pedro o la Alameda. Un gran fin de semana, sin lugar a dudas.

Y de ahí, un incierto vuelo, gracias a un volcán de nombre casi impronunciable, y a nuestra siguiente etapa: Palermo.

HELADO

Equiparé a Roma con la pasta (gracias “Yupepe” por hacernos tan rica pasta, pero acabamos “jartitos”) y Palermo no puede ser equiparado con otra cosa que no sea el helado; leed bien esto y recordarlo, porque no lo volveré a escribir (su sola mención me hace sentir culpable una vez mas): en los escasos 3 dias que estuvimos allí visitamos 4 heladerias, 3 pastelerías y algún que otro puesto callejero donde comimos especialidades propias de la región. De todo esto, quedaros con el hecho de las 4 heladerias, en tan solo 3 días… Y creo que es necesario que os explique la foto que acompaña este párrafo: eso es un típico helado en Sicilia, no está en un cucurucho, ni en una tarrina, ni tan siquiera se trata de una tulipa (extremo de la sofisticación heladera) no, está sobre un pan brioche (un bollito de leche para aquellos que no estén familiarizados con el término)… sí, se trata de un atentado contra la salud pública y aun no sabemos como, en lugar de darte una cuchara, no te dan un autoinyectable con insulina. El de la imagen en particular parece ser de pistacho (impresionante los helados de pistacho allí, parece que estés comiendo pistachos al natural) y alguno de los múltiples helados de chocolate diferentes que os podéis encontrar. Y al conjunto le falta la espectacular nata montada casera que te ponían a gusto y sin sobrecoste alguno. Y sin olvidarnos de su precio: unos pauperrimos 1.70 euros.

Aparte de esto, una exquisita repostería (aunque algo densa, ya que una buena parte de los pasteles se basan en un relleno de queso ricotta dulce), algunos extraños manjares (arancino y “panelle e croche” entre otros), camas de piedra junto al mar y, de nuevo, mala comida y peor servicio en la única trattoria a la que fuimos, lo que mas nos llamó la atención de Palermo fue que los pasos de peatones no son mas que meros decorados que adornan el paisaje urbano de la ciudad. Si vais a visitar Palermo aseguraros de tener los “papeles” en regla, ya que te juegas la vida cada vez que cruzas la calle (ríete tu de Roma, que no lo he mencionado antes, pero también tiene su complicación ser peatón) y recordad que, aunque el semáforo este en rojo, para ellos es indiferente… la población masculina daltónica debe ser elevada en Sicilia.

Quizá podría seguir hablando acerca de mi viaje, extenderme un poco en algunos puntos que apenas he mencionado, contar más anécdotas (“Papistrello e Monachelino contra L’indecisso enigmatico” atentos porque puede tratarse de un fenómeno de masas en un futuro) o hablaros algo mas acerca de la gastronomía local, pero se me acaban las ideas y aumenta el sueño. Lo dejo aquí, para aquellos que queráis indagar mas sobre mi viaje, no dudéis en preguntarme, salvo que dichas preguntas versen sobre: PASTA, PIZZA o GELATO!

Ciao ragazzi! Chi vediamo dopo.

P.D. Gracias a todos los que hicisteis la estancia tan agradable tanto en Roma como en Palermo. Y gracias a mis compañeros de viaje, lo he pasado fenomenal!

Chiuso per vacanza

12 abril, 2010

Buona sera amici!

Como habreis podido intuir por el titulo de la entrada y las tres palabras con las que la he iniciado (una de las pocas cosas que se decir en italiano), me voy a Italia de vacaciones. Diez dias, nada mas y nada menos, que repartiremos entre las ciudades de Roma y Palermo.

Adios a la Feria de Abril (por muy poco que me guste debe ir en mayuscula) con su albero, sus caballos, su manzanilla y fino aguados, el rebujito, las sevillanas y, lo único que merece la pena, la mujer andaluza en traje de faralae. Y digo andaluza porque, y por favor que ninguna mujer de ninguna procedencia se sienta ofendida, no hay nadie que vista ese traje como las mujeres del sur, saben llevarlo con una gracia especial que les hace sentirse cómodas en una prenda, en apariencia, muy engorrosa.

Hola a Roma, ciudad eterna que ha visto nacer y caer imperios. Cuna de un catolicismo que vive horas bajas. Bella hasta la médula, tanto como caótica. Roma es una ciudad para andarla, para cansarse recorriendo sus plazas y callejas. En Roma respiras contradicción: la Roma clásica de coliseos, foros, fuentes y palacios se funde con la Roma moderna de las mas prestigiosas boutiques de moda, las bombonerias mas “chic” y toda suerte de glamour y lujo. Eso si, sin duda todo es elegante, y es que Roma ha sido siempre, y ante todo, una Señora. Dentro de escasa horas volveré a respirar su atmosfera, algo viciada por tanto coche, pero siempre interesante. De Palermo no se que esperar, pero seguro que me llevo una muy grata sensación, al fin y al cabo, el Sur es el Sur, tanto aqui como alli.

Y nada más, me quedan tan solo 3 horas de sueño por delante y pienso aprovecharlas minimamente al menos. Un abrazo, aun desde España.

P.D: Perdonad las tildes sueltas que haya podido comerme, me pondría a corregir ahora el texto, pero eso tendrá que esperar.

Un saludo y una explicación

7 abril, 2010

Antes que nada quería saludar a todos los que lleguéis a leerme en algún momento. He aquí la primera publicación de esta mi vía de escape y opinión en forma de blog. No soy lo que se dice una persona constante y normalmente suelo abandonar casi todas las cosas que empiezo, pero esta vez me veo afrontando con cierta ilusión, y cautela (mejor no hablar muy alto), el comienzo de mi andadura por este extenso mundo de la “ciber-opinión”.

Desde este pequeño rincón me gustaría compartir con vosotros mis inquietudes sobre la música, el cine, la literatura y, porque no, sobre la vida en general. Así pues, encontrareis, sobre todo, mis impresiones acerca de las ultimas películas que haya tenido oportunidad de ver, los últimos libros que haya tenido a bien leer y, quien sabe, quizás hasta me atreva a decir algo sobre algún disco que me haya entusiasmado últimamente. Quiero avisaros también, que no me dedico a absolutamente nada de lo ahí arriba mencionado, por lo tanto hablaré como un simple aficionado, sabed pues perdonar cualquier metedura de pata que podáis leer por mi parte y, por favor, hacédmela notar si fuera posible.

Para terminar quiero aludir a la explicación que menciono en el título. Se que algunos os habréis preguntado acerca del nombre del blog, la mayoría pensaréis que no es mas que un nombre, un poco absurdo quizás, puede que hasta algo pretencioso, pero hay algo más detrás de ese nombre algo rimbombante que titula mi blog. Se trata de un homenaje al gran autor alemán Michel Ende. Muchos recordareis La Historia Interminable y como la Nada era fruto de la ausencia de ilusión y la incapacidad de soñar de la sociedad en aquella época. A mi entender, esa Nada se ha ido reforzando con el paso de los años y lejos de combatirla, no hacemos mas que alimentarla día a día. Os invito a que entréis en este pequeño Refugio que he querido crear en medio de la vorágine de nuestros tiempos, un refugio donde toda opinión cuenta y donde espero que lo creativo sea lo dominante en lineas generales. Os invito a pensar y a compartir lo que pensáis, a enriquecer el mundo con vuestros argumentos, mi mundo en particular y el gran mundo en general. Animo, acompañadme en esta andadura y juntos podremos hacer que la Nada sea un poquito mas agradable.

Un abrazo y os veo por aquí.


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